Hay mujeres que llevan meses (o incluso años) pensando que algo ha cambiado en su vida sexual.
Ya no tienen el mismo deseo. Les cuesta excitarse. Las relaciones sexuales ya no les resultan tan agradables. A veces sienten dolor, sequedad o incomodidad. O simplemente han dejado de tener ganas y no saben exactamente por qué.
Y muchas veces aparece la misma pregunta: “¿Es normal que me pase esto?”
La respuesta es que los cambios en la sexualidad son mucho más frecuentes de lo que pensamos y pueden aparecer en diferentes momentos de la vida. El problema es que muchas mujeres los normalizan, sienten vergüenza de hablar de ellos o piensan que simplemente tienen que acostumbrarse. Pero no tienes por qué resignarte a una vida sexual que ya no te hace sentir bien.
“Antes tenía ganas y ahora no. ¿Qué me está pasando?”
El deseo sexual femenino no es algo estático. Puede cambiar a lo largo de los años y verse influido por factores físicos, hormonales, emocionales, psicológicos y también por la propia relación de pareja. Por eso, perder el deseo no significa necesariamente que haya “algo mal” en ti. Puede ocurrir, por ejemplo, durante etapas de mucho estrés, después de un embarazo, durante la lactancia, con determinados medicamentos o tratamientos, ante problemas de pareja o cuando aparecen cambios hormonales asociados a la perimenopausia y la menopausia. También puede ocurrir sin que exista una causa evidente. Y precisamente por eso hablarlo con un profesional puede ayudarte a entender qué está ocurriendo.
¿Te reconoces en alguna de estas situaciones?
Quizá no tengas claro si necesitas acudir a una consulta de sexología. Pero puede ser un buen momento para pedir ayuda si:
- Has perdido el deseo sexual y no sabes por qué.
- Antes disfrutabas de las relaciones y ahora te cuesta conectar con ellas.
- Te cuesta excitarte o mantener la excitación.
- Tienes dificultades para llegar al orgasmo.
- Sientes dolor durante la penetración.
- La sequedad vaginal hace que las relaciones sean incómodas.
- Evitas mantener relaciones porque anticipas que van a doler.
- Te preocupa no tener deseo hacia tu pareja.
- Sientes presión por mantener relaciones aunque realmente no te apetezca.
- Después de tener un hijo, sientes que tu sexualidad ha cambiado.
- La menopausia ha afectado a tu deseo o a la forma en la que vives tus relaciones.
- Te cuesta hablar de sexo con tu pareja.
- Tu relación de pareja ha cambiado y esto está afectando a vuestra intimidad.
- Tienes inseguridades con tu cuerpo que afectan a tu vida sexual.
- Simplemente sientes que “algo no es como antes”, pero no sabes cómo explicarlo.
Si te has reconocido en alguno de estos puntos, no significa que tengas un problema grave. Significa que merece la pena hablar de ello.
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Cuando el sexo empieza a convertirse en una preocupación
A veces el problema no empieza con una gran dificultad. Puede comenzar con algo aparentemente pequeño. Una relación que resulta incómoda. Un día en el que no tienes ganas. Unos meses con menos deseo. Una experiencia dolorosa que hace que la siguiente vez estés más pendiente de si volverá a doler. Y poco a poco puede aparecer un círculo difícil de romper:
menos deseo → más preocupación → menos relajación → menos disfrute → más evitación.
Cuando esto se mantiene en el tiempo, es comprensible que el sexo deje de sentirse como algo espontáneo y empiece a generar presión, frustración o incluso ansiedad. La sexología puede ayudar a comprender qué está manteniendo esta situación y a trabajarla de forma individualizada.
“Quiero a mi pareja, pero ya no tengo ganas de tener relaciones”
Esta situación genera mucha preocupación en algunas mujeres. Porque inmediatamente aparece la duda: “¿Será que ya no le quiero?”
No necesariamente. El deseo sexual y el vínculo afectivo están relacionados, pero no son exactamente lo mismo. Puedes querer profundamente a tu pareja y, al mismo tiempo, estar atravesando una etapa de bajo deseo sexual.
El cansancio, el estrés, determinadas experiencias sexuales, la rutina, problemas de comunicación o la propia relación con tu cuerpo pueden influir en cómo vivimos nuestra sexualidad. Por eso, antes de sacar conclusiones sobre tu relación, puede ser útil comprender qué está pasando contigo y con tu deseo.
Los cambios hormonales pueden influir en la respuesta sexual y algunas mujeres experimentan una disminución del deseo, sequedad vaginal, molestias durante las relaciones o cambios en la excitación. No significa que tu vida sexual tenga que terminar. Significa que tu cuerpo está atravesando una nueva etapa y que, si existen cambios que te preocupan, pueden valorarse y abordarse.
¿Cuándo acudir a una consulta de sexología?
No necesitas esperar a que el problema sea “lo suficientemente grave”. Puedes consultar simplemente porque quieres entender mejor lo que te está ocurriendo.
Una consulta de sexología puede ser útil cuando existe una dificultad sexual que se mantiene en el tiempo, cuando afecta a tu bienestar o a tu relación de pareja, cuando genera preocupación o cuando simplemente quieres recuperar una sexualidad más satisfactoria.
Y tampoco tienes que saber exactamente qué te pasa antes de acudir. Precisamente una de las funciones de la consulta es ayudarte a identificarlo.
Se trata de escucharte, comprender tu situación y buscar contigo las herramientas que puedan ayudarte.
Hablar de sexo también es cuidar tu salud
Durante mucho tiempo, la sexualidad femenina ha estado rodeada de silencios. Muchas mujeres han aprendido a aceptar que determinadas molestias son “normales”, que después de ser madre es lógico perder el deseo o que con la menopausia simplemente hay que acostumbrarse.
Pero tu bienestar sexual también forma parte de tu bienestar general. Si algo ha cambiado y te preocupa, tienes derecho a preguntar, entender qué está ocurriendo y buscar ayuda. No tienes que sentir vergüenza. No tienes que justificar por qué quieres volver a disfrutar.
En Íntima Health Care queremos que puedas hablar de ello
En Íntima Health Care, en Madrid, entendemos la salud femenina de forma integral. Por eso, la sexualidad también tiene un espacio dentro de nuestro abordaje de la salud de la mujer.
Si sientes que tu deseo ha cambiado, que las relaciones ya no son como antes, que existe dolor o simplemente quieres entender mejor lo que está ocurriendo con tu sexualidad, una consulta de sexología puede ser un primer paso.
